Wow! El tiempo no ha pasado tan lento como Julieta Venegas quisiera... pero ¡vaya que sí han pasado un montón de cosas!
Lamento no haber tenido casi nada de tiempo para escribir... pero lo volveré a hacer pronto!
Lo prometooooo!!
Les comentaré lo que viví hoy:
Todo el día estuve haciendo dos horribles trabajos de marketing en inglés... super oportuno para un día lunes. Ya casi al terminar el día, terminé también con los trabajos.
Mamá me dijo que debía de salir a tomar un poco de aire fresco... y a caminar.
Bueno, la caminata terminó en un carrito sanguchero de la cuadra 8 (creo) de Canevaro... al costado de una serenata bastante particular.
Por fin no era una serenta de seudo-charros mexicanos, bigotudos, panzones, con trompetas y guitarrones, llamados mariachis. NOOOO!
Eran hombres de tes trigueña, no muy altos, todos delgados, con terno oscuro y con brillantes saxos. Sólo 2 de los 8 tenían un arpa y un clarinete respectivamente.
Sus notas eran las de una puna alta y hermosa, de un aire virgen y de una melancolía de provinciano.
Muchas personas pasaban, pero como mi madre y yo, eran pocas las que se quedaban.
Me dio pena que no se quedaran como sí lo hubieran hecho en sus tierras, o en las tierras de sus padres. Me dio pena que la gente pasara con a penas una sonrisa en los labios, sin tomar un vasito y levantarlo por el homenajeado de la fiesta.
Hablando de marketing, el libro de arellano lo dice: son los ciudadanos limeños de la primera y segunda generación. Son hombres y mujeres con deseo de salir adelante, de superación: son los emprendedores, los progresistas, las modernas, los conservadores o los modestos...
En qué momento se volvieron los no-involucrados, los fríbolos, los (acaso) superados????
Creo que ese es uno de los problemas del ciudadano de pie, pero del limeño: que se esfuerza por salir de donde vino... sin saber bien a dónde llegará.
octubre 13, 2008
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